Virgulilla para los “hispanohablantes”.

He decidido escribir esta entrada —por no llamarlo artículo de opinión—, a petición popular, ya que mucha gente me ha pedido que escriba algo en español y a eso me dispongo. No va a ser una entrada usual, con el formato típico de una entrada de blog, ya lo iréis viendo. Aviso spoiler: no soy periodista ni filólogo. Solo una persona que ha estudiado traducción y con inquietudes sobre la psicología humana.

Desde hace tiempo, mucha gente con la que he tenido contacto —directa o descarga.pngindirectamente— presume y alardea de que habla, escribe, sabe y conoce a la perfección la lengua española del mismo modo que saben llevarse una cuchara repleta de comida a la boca. Algunos llevan años de carrera profesional, otros no tantos, otros simplemente no tienen siquiera una educación primaria, pero todos ellos tienen algo en común: el español.  Sin embargo, ¿realmente el nivel de español que saben todas estas personas es equivalente al de un nivel nativo?, ¿podría equipararse al de un C2 (nivel académico, para quienes lo desconozcan) en el Cuadro Común de Referencia Europeo?, ¿acaso sería justo discriminar a alguien que supuestamente sabe español por no tener un nivel alto de esta lengua?

Hace algunos años, estuve trabajando en una oficina de empleo en mi ciudad. Allí me encargaba básicamente de recoger currículos y tramitarlos a mis superiores, quienes realizaban todas las gestiones administrativas, etc. Muchas de las personas que vinieron a aportar los currículos alardeaban de tener como idioma principal un nivel nativo de español —lo cual me parece estupendo, cada cual sabe el nivel lingüístico que puede tener— y de valenciano, lengua cooficial de mi ciudad.

Me resultó curioso cuando en el apartado de aptitudes realizaron varias faltas ortográficas básicas pese a mostrar en su currículo que tienen un nivel nativo. No me malinterpreten, no les culpo, pues muchos no han tenido la oportunidad de tener estudios y apenas saben cómo escribir bien o cómo pueden escribir mejor. Solo son imitadores de aquellos que deberían saber español correctamente. Están exentos de crítica, a mi juicio. Simplemente me llamó la atención. Por no hablar de los cien mil calcos que escuchamos día a día y que utilizamos en nuestra querida comunidad sin reparo alguno —sobre todo en las zonas bilingües— como pueden ser camal, rosquilletas desficio. Palabras que tu vecino de Castellón comprende, pero personas del resto de España no.

Lo realmente deleznable para mí es que en varios medios de comunicación con un gran público cometan delitos tan atroces como «a dicho». ¿En serio?, ¿mis ojos han presenciado eso?, ¿en un canal de televisión que quizá tenga alrededor de 1 millón de espectadores? Sí, como lo leen. Ni se molestaron en revisarlo. Total, ¿qué impacto puede tener una pequeña falta de ortografía en un medio de comunicación? O el famoso «volvemos en cinco minutos», en lugar del correcto y castellano volvemos dentro de cinco minutos. Y claro, así sigue la cadena: de aquellos polvos, estos lodosEs por eso que no culpo a nadie de que escriban mal inconscientemente, pues el único uso que hacen del lenguaje es para hacerse entender.

El título elegido para esta entrada no ha sido elegido al azar. Apuesto a que una gran multitud de ustedes no conocen lo que es la virgulilla. Me reitero; no les culpo de nada, pues nadie nace sabiendo.  La virgulilla (el clásico sombrerito de la letra ñ) es un elemento que sirve para marcar la diferencia —en este caso, en el ámbito lingüístico—, del mismo modo que lo hace una coma o una cedilla. Así pretendo que sea vista esta reflexión (entrada), como un cambio de conciencia entre saber algo de español y querer aprender a escribir mejor o fingir ser toda una Carme Riera.

Dejemos de alardear de nuestro buen uso del español y centrémonos más en estudiar, aprender palabras y no dejar toda nuestra profesionalidad en la estacada por un mal uso de la lengua de Cervantes. Absolutamente nadie tiene todo el conocimiento del mundo y evidentemente, nadie es un diccionario parlante. No tiene el mismo nivel de español un juez que un arquitecto, y ambos usan el español y utilizan palabras que el otro desconoce ¿no? Pues así es para todo el mundo. Todos podemos permitirnos el lujo de equivocarnos, pero siempre que surja una duda es recomendable un pequeño trabajo de documentación para evitar que nos imiten.

Recuerden que una simple virgulilla puede ser la diferencia entre conducir y toparse con un cono  o toparse con algo más erótico.

One thought on “Virgulilla para los “hispanohablantes”.

  1. Hola, Diego.
    Acabo de leer tu artículo y me parece que ofreces tu visión de una manera muy clara y detallada. Te auguro un buen futuro en el mundo de la lengua hispánica y, sobre todo, en el de la traducción.
    Si algún día lo necesito, no dudaré en contar con tus servicios.

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